Un o una asistente personal
es una persona profesional que te apoya
en situaciones de la vida cotidiana.
Por ejemplo: usar el transporte público,
hacer tareas de casa
o saber qué medicación debes tomar.

En Plena inclusión hay un equipo de personas
que trabaja para mejorar la asistencia personal
y para que se use más.

Este equipo ha tenido estas ideas
sobre la asistencia personal
durante la época del coronavirus:

– La asistencia personal ha sido muy importante
durante estos días.

– Es el único servicio que no ha parado.
Como es una atención personal,
es más seguro ante contagios.

– Durante este tiempo,
como muchas actividades han sido en casa,
las familias también han tenido la oportunidad
de ver cómo se trabaja.

– La asistencia personal debe ser parte
de un plan para conseguir los derechos
de las personas con discapacidad.
De hecho, la asistencia personal puede ayudar
a que estas mismas personas
sean las que luchen por sus derechos.

– Es necesario personalizar los servicios.
Eso significa que estén pensados para cada persona,
no para grupos enteros.

– Gracias a la asistencia personal,
las personas con discapacidad tienen mejores vidas.

– Las personas con discapacidad y sus familias
deben tener un papel importante
al pedir al Gobierno y a las administraciones
que haya más asistentes personales.

Plena inclusión, dentro de su proyecto de Transformación, ha venido desarrollando comunidades de aprendizaje en los últimos años, con el objetivo de proveer de herramientas, reflexiones, aprendizajes… para la transformación.

La Comunidad de Aprendizaje de Asistencia Personal de Plena inclusión comenzó a trabajar en 2019 con el objetivo de reflexionar sobre esta figura profesional: cómo puede beneficiar a las personas con discapacidad intelectual y generar servicios de asistencia personal en entidades de toda España.

Este equipo ha generado muchos aprendizajes durante los casi dos años que lleva en marcha el pilotaje y estos aprendizajes se han visto crucialmente influenciados por la situación de pandemia que estamos viviendo durante los últimos meses; como no podía ser de otro modo.

Queremos compartir algunas de las reflexiones y aprendizajes que se han realizado sobre cómo la pandemia ha afectado a este pilotaje:

– La comunidad de aprendizaje de asistencia personal, considera que esta figura profesional puede ser clave en una situación como la que nos encontramos, en la que los servicios grupales están sufriendo fuertes restricciones, controles e incluso cierres. La asistencia personal es un servicio que se centra en la personalización, promueve el uso de los entornos comunitarios frente a espacios de las entidades, ayuda a la desinstitucionalización y nos hace cuestionarnos si queremos volver a la antigua normalidad.

– Hemos podido observar cómo el servicio de asistencia personal (junto a los servicios residenciales por motivos obvios) ha sido el único servicio que no se ha detenido durante el estado de alarma, ya que al ser un servicio individualizado es más seguro frente a posibles contagios.

– Esta situación, que ha cambiado la forma en la que se prestaban los servicios, también ha sido una oportunidad para que las familias pudieran observar por primera vez en qué consistía este servicio y si podía ser una opción para sus familiares con discapacidad intelectual.

– Siguiendo esta línea optimista, de identificación de oportunidades, la comunidad de aprendizaje considera que la asistencia personal se debería incorporar dentro de una estrategia que promueva el ejercicio de derechos de las personas con discapacidad, que hemos podido observar cómo han sido vulnerados durante la pandemia.

– Esta comunidad también piensa que existe una necesidad de personalizar los servicios, que ya se venía reclamando desde hace tiempo y de la que surge precisamente todo el proceso de transformación de Plena inclusión. La pandemia ha hecho aún más evidente esta necesidad.

– También se ha podido evidenciar durante estos meses como la asistencia personal contribuye a que las personas tengan una mejor calidad de vida ya que las hace visibles, fomenta su autonomía y vida independiente y las hace sentir más dueñas de su vida.

– Por último, esta comunidad considera que tanto las personas con discapacidad intelectual como las familias han de tener un papel importante en la reivindicación ante las administraciones, de esta figura profesional ya que la situación de la misma es muy dispar en las diferentes comunidades autónomas. Para promover esto, el propio pilotaje de asistencia personal incorpora la creación de un equipo de líderes, la formación a familias… para que conozcan la figura del asistente personal y puedan valorar si es un servicio útil para ellas.

Esperamos que esta figura profesional se constituya en una realidad para todas las personas con discapacidad intelectual que sientan que se pueden beneficiar de contar con este tipo de apoyos.

AUTORAS Y AUTORES: Comunidad de Aprendizaje de Asistencia Personal