Plena inclusión ha hecho una guía
sobre teleintervención en la atención temprana.
Significa atender a niñas y niños con discapacidad
con sus familias a través de internet.

Esta forma de trabajar ya existía.
Pero es más importante por la crisis del coronavirus.
Porque permite ayudar a niñas y niños por internet
y no tener contacto.
Así reducimos los contagios de la enfermedad.

Esta forma de trabajar cuenta
con la participación de las familias.

También es buena porque las niñas y niños
aprenden en casa y no en un centro.

Tiene cosas difíciles también:
-Hay que tener buena conexión a internet.
-Hay que saber usar la tecnología.
-Es importante cuidar la privacidad.

En la guía han colaborado
muchas personas de la red de atención temprana.

En especial, personas de la Universidad Católica de Valencia
y de Plena inclusión Castilla-La Mancha.

Durante la crisis, los centros de desarrollo infantil y atención temprana están adaptando su trabajo para atender a través de herramientas tecnológicas a niñas y niños con discapacidad intelectual o del desarrollo y sus familias.

La teleintervención no es algo nuevo, pero estas circunstancias han propiciado su extensión y por eso Plena inclusión lanza la guía “Cómo implementar la teleintervención en la atención temprana”.

Ha sido presentada hoy durante la sexta sesión de la formación online abierta en teleintervención para la atención temprana. Las sesiones de formación se celebran cada miércoles de 10 a 11 y es posible acceder a las grabaciones de todas ellas en el canal de YouTube de Plena inclusión.

La guía se basa en literatura publicada hace más de una década y en contribuciones de profesionales de distintos lugares del mundo.

Recoge los principios de la teleintervención y sus muchos beneficios, como promover prácticas recomendadas. Así, gracias a este tipo de intervención “los niños y las niñas aprenden mejor a través de las experiencias diarias e interaccionando con sus cuidadores principales en sus contextos habituales”.

La teleintervención para la atención temprana también puede “promover prácticas centradas en la familia” e “intensificar su participación”. Así todas las familias “con los apoyos y recursos necesarios”, pueden favorecer el aprendizaje y el desarrollo de sus hijas e hijos. En este modelo, el rol del profesional es trabajar con las y los cuidadores y apoyarles en las rutinas con sus hijas e hijos.

La publicación también apunta desafíos como el acceso a una conexión de calidad, la seguridad y la privacidad, las habilidades necesarias para el uso de la tecnología o la teleintervención como complemento a las sesiones presenciales.

En ese sentido, la guía incluye material muy práctico como modelos de consentimientos, una lista de habilidades profesionales y familiares para la teleintervención, cómo informar a las familias del inicio del servicio, cómo preparar las sesiones e incluso un cuestionario de autoevaluación.

La guía ha sido elaborada gracias a Plena Inclusión España y su red de atención temprana. La supervisión y coordinación de la misma ha sido llevada a cabo por Marga Cañadas y Gabriel Martínez del Campus Capacitas de la Universidad Católica de Valencia. Así como por parte de Paola de la Mano, Plena inclusión Castilla La Mancha. Además, cuenta con las ilustraciones de Iván Amado Fernández del Centro IRIA de Madrid.