Existen varios tipos de personas profesionales que apoyan a las personas con discapacidad.

Vamos a explicar las diferencias entre 2 tipos:
– Asistente personal.
– Preparador o preparadora laboral.

Asistencia personal
-Su meta es que vivas la vida que tú elijas.
-Te da apoyos para cualquier tema:
tareas de casa, ocio o salud, por ejemplo.
-Tú mandas. Eres la jefa o el jefe.
Tú decides los apoyos que te da,
cuándo y dónde te los dan.
-Recibes los apoyos allá donde estés.
-Firmas el contrato con tu asistente personal.
-Tú eliges a tu asistente personal.
-El apoyo nunca acaba.

Preparador o preparadora laboral
-Su meta es que tengas trabajo,
lo conserves y puedas mejorar.
-Te da apoyos solo sobre tu trabajo.
-El servicio de integración laboral es quien manda.
Pero tiene en cuenta tu opinión.
-Recibes los apoyos en el trabajo.
-Firmas el contrato con el servicio de integración laboral.
-El servicio elige a tu preparador laboral.
-El apoyo va retirándose si mejoran tus capacidades.

Resumen
Este cartel resume las ideas del artículo.

Existen diversas figuras de apoyo para las personas con discapacidad. Por ejemplo, podemos hablar de la asistencia personal y la preparación laboral.

La o el preparador laboral es una figura profesional clave para lograr la inclusión laboral de las personas con discapacidad. Mientras, la asistencia personal la entendemos como una herramienta que facilita a las personas ejercer su derecho a una vida independiente.

Desde Plena inclusión, se entiende como una vida independiente es una vida elegida. Significa poder decidir mi propio proyecto de vida, compartido con otras personas, en la comunidad y con apoyos personalizados y ajustados.

Diferencia 1: el tema

La figura de asistencia personal te apoya en cualquier ámbito de tu vida que elijas. Puede que no elijas el empleo. Por su parte, evidentemente, una o un preparador laboral solo te apoya en tu trabajo.

Diferencia 2: el poder

En la asistencia personal, el poder y el control lo tiene la persona con discapacidad. El apoyo se centra en la persona y sus necesidades. Todo gira alrededor de su proyecto de vida.

Otros roles de apoyo como el de un preparador laboral se centran en el servicio. La persona con discapacidad contrata es servicio bajo parámetros objetivos de actividades del servicio.

En este sentido, también podemos hablar del estilo de relación. En la asistencia personal, la persona con discapacidad es la jefa. Es la que determina en todo momento cuáles son las funciones y tareas de su asistencia. La persona elige qué apoyos recibe, cómo y cuándo. Y no recibe más apoyos de los que necesita.

En cambio, es la o el preparador laboral consulta a la persona con discapacidad y al centro de trabajo sus necesidades, y además es quien decide los apoyos, con el equipo del servicio de inserción laboral, y le dice a la persona con discapacidad lo que tiene que hacer.

Diferencia 3: dónde se dan los apoyos

La figura de preparador o preparadora laboral da sus apoyos en el entorno de trabajo. Esto puede incluir también el transporte hasta el trabajo o incluso la preparación previa, con cuestiones de puntualidad e higiene.

En la asistencia personal, los apoyos son nómadas, es decir, estarán allí donde los necesite la persona con discapacidad.

Diferencia 4: el contrato

En la asistencia personal debe existir un contrato profesional que vincule a la persona que recibe el apoyo con su asistente personal. Además, es la persona quien elige a la persona que será su asistente personal.

En cambio, el contrato en el caso de la preparación laboral no es entre la persona y quien le apoya, sino entre la persona y entre el servicio de inserción laboral. Además, el servicio también es el que asigna quién va a ser la persona que te apoye como preparadora laboral.

Diferencia 5: el sistema de escalera

En la asistencia personal, en ningún momento se pretende que la persona gane en autonomía para retirar apoyo. De hecho, a veces la autonomía pasa por tener apoyo 24 horas. El objetivo es acompañarte en tu proyecto de vida.

En cambio, la o el preparador laboral adapta el puesto de trabajo a tus necesidades, dedica un tiempo intenso al inicio, pero va retirando sus apoyos en cuanto puede.

Esto puede verse como una escalera: a medida que vas ascendiendo de capacidades, consigues logros de autonomía como la menor necesidad de tu preparador laboral.